En mi opinión, el mayor mérito de
un escritor consiste en crear mundos y personajes a partir de la nada.
Personajes que provocan multitud de sensaciones en el lector: simpatía, cariño,
desagrado… e incluso repugnancia. Pocas veces he logrado que los personajes de
las series me llenasen de la misma forma. Sin embargo, el Agente Especial Dale
Cooper es la excepción que confirma la regla.
El protagonista de la conocida serie
estadounidense Twin Peaks, al que da vida el actor Kyle MacLachlan, es sin duda
uno de los más singulares de la historia de la televisión. Gracias a su
profesionalidad, su excentricidad, sus conversaciones con su grabadora Diane y
su pasión por el damn fine coffee (siempre
solo y bien cargado), Dale Cooper logra conquistar a todos y cada uno de los
espectadores.


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