sábado, 14 de febrero de 2015

All You Need Is Love

Ha llegado el Día de San Valentín. Todavía recuerdo cuando, a los dieciséis años, recibí mi primer regalo con motivo del Día de los Enamorados: una delicada rosa roja. Aquella delicada rosa roja que mi primer novio había escondido bajo su abrigo para sorprenderme -y que a duras penas había sobrevivido la aventura-. Aquella delicada rosa roja que nos hizo perder la timidez y fundirnos en un apasionado beso… Nuestro primer beso apasionado. Y es que San Valentín es un día de “primeras veces”.

Siempre me ha gustado el 14 de febrero, y no por las flores, ni los bombones, ni las tarjetas con mensajes cursis, ni los corazones de peluche. Siempre me ha gustado el 14 de febrero porque es el Día del Amor, y yo, y quienes me conocen lo saben bien, soy la fan número uno de esa palabra de cuatro letras que tanto nos asusta pronunciar a muchos. El Día de San Valentín no es más que una excusa para atrevernos a decir “te quiero”, para hacer un pequeño hueco en nuestras apretadas agendas y acordarnos de pasar un rato con nuestra otra mitad. No se trata de cenar caviar a la luz de las velas, ¡en absoluto! Basta con dejar los móviles a un lado, mirarnos a los ojos y disfrutar de una compañía inmejorable. Al fin y al cabo, este día consiste simplemente en hacernos un pequeño homenaje a nosotros mismos, que bien merecido lo tenemos.

Y después de esta no tan breve reflexión, con motivo del Día de los Enamorados quiero acordarme de una persona a la que quise, supongo, a mi manera. Una persona a la que conocí hace cinco años en la Ciudad Olívica y a la que seguiré recordando con cariño para siempre. Una persona a la que tuve la gran suerte de conocer… Aunque tal vez en el momento equivocado. Como dice la madre de Forrest Gump, la vida es una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar. El primero es de avellanas, el segundo de licor. Un día te toca la lotería y al siguiente te rompes una pierna. Un día conoces a una persona increíble y al siguiente te vas de Erasmus. Y la vida sigue ofreciéndote sorpresas, una tras otra, envueltas en papeles de colores. Algunas sorpresas son tan dulces que el maravilloso sabor de boca que te dejan no desaparece nunca.




Feliz Día de San Valentín a todos.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Across the universe.


Me siento tremendamente afortunada. Por varios motivos, evidentemente. Pero en concreto me refiero a la suerte de haber nacido en un mundo en el que cada vez las distancias son más cortas. Me gusta decir que soy una ciudadana del mundo, una viajera empedernida. En mi mente tengo una lista interminable de destinos que me gustaría visitar. Tal vez algún día desaparezca mi deseo irrefrenable de dar la vuelta al mundo… aunque lo dudo. Dudo que pueda llegar a cansarme de esa maravillosa sensación que experimento cada vez que descubro  una ciudad extraña… y de la satisfacción que me invade cuando deja de serlo. Me siento rica, me siento sabia. Siento que “no nací en un rincón remoto: mi patria es el mundo entero”. 


lunes, 27 de agosto de 2012

I'll be back.


Hace algo menos de dos años que, asustada e ilusionada, viajé por segunda vez a la ciudad del Clyde. Y esa vez estaba allí para quedarme, al menos durante un tiempo. Aunque parezca un tópico, tengo que decirlo: mi año Erasmus fue uno de los mejores de mi vida.

Evidentemente, son muchos los factores que contribuyen a que mi experiencia en Escocia haya sido inolvidable: las nuevas amistades, los viajes, las celebraciones, el contacto con diferentes culturas… Pero no debemos olvidarnos de uno de los más importantes: la ciudad que me acogió en un año tan especial. 

Glasgow es la ciudad más grande y poblada de Escocia. A pesar de no ser especialmente bonita, sus bulliciosas calles están llenas de vida y las fachadas de sus edificios son testimonio de su historia, especialmente del auge que conoció durante la Revolución Industrial.

¿Y qué hace que Glasgow sea diferente? Su magia. Una magia que ha logrado envolverme desde el primer día que pisé tierras escocesas y me ha acompañado hasta el día de hoy. Y que conste que con magia no me refiero al edificio de piedra donde se rodaron algunas escenas de Harry Potter, ni al callejón que inspiró a J. K. Rowling para crear el Diagon Alley.

La magia de la que os hablo existe de verdad. En su lluvia horizontal, en el maravilloso idioma de los taxistas, en el exagerado escote de las adolescentes, en el permanente olor a curry, en su metro de juguete, en los jóvenes con kilt, en las pintas de Tennents, en Ashton Lane los jueves por la noche, en las orillas del Clyde, en los paseos encantados entre los mausoleos de la Necrópolis, en los derbis Celtics vs Rangers, en la melodía de la gaita escocesa en Buchanan Street, en el gesto de quien prueba haggis por primera vez, en las cálidas sonrisas seguidas de un “Cheers”.

Pero es inútil que siga describiendo esa magia, porque para descubrirla… para creer en ella… es necesario visitar Glasgow. Y por eso os animo a que lo hagáis. Un saludo a todos y recordad: Glasgow is pure dead brilliant!



                                                                                                                              

Hey, Coop.


En mi opinión, el mayor mérito de un escritor consiste en crear mundos y personajes a partir de la nada. Personajes que provocan multitud de sensaciones en el lector: simpatía, cariño, desagrado… e incluso repugnancia. Pocas veces he logrado que los personajes de las series me llenasen de la misma forma. Sin embargo, el Agente Especial Dale Cooper es la excepción que confirma la regla.


El protagonista de la conocida serie estadounidense Twin Peaks, al que da vida el actor Kyle MacLachlan, es sin duda uno de los más singulares de la historia de la televisión. Gracias a su profesionalidad, su excentricidad, sus conversaciones con su grabadora Diane y su pasión por el damn fine coffee (siempre solo y bien cargado), Dale Cooper logra conquistar a todos y cada uno de los espectadores.


Recomiendo esta serie a los que no la hayáis visto. Cuenta solo con treinta capítulos y, creedme, ¡merece la pena! 


"I want to tell you...



... my head is filled with things to say."

Bienvenidos a mi blog. Soy Klein, una joven de 21 años amante de los viajes, los idiomas, los Beatles, las sorpresas, las películas en versión original, las novelas de misterio, los besos, los planes, los museos, las fiestas de disfraces, la Navidad, el fútbol, la cerveza, las series, Galicia, el mar. Sueño con convertirme en intérprete, recorrer el mundo, querer y ser querida. Y sueño con seguir soñando.

En este blog compartiré con vosotros mis pensamientos y aventuras. Espero que os guste. Un saludo,

Klein.