Me siento tremendamente
afortunada. Por varios motivos, evidentemente. Pero en concreto me refiero a la
suerte de haber nacido en un mundo en el que cada vez las distancias son más
cortas. Me gusta decir que soy una ciudadana del mundo, una viajera empedernida.
En mi mente tengo una lista interminable de destinos que me gustaría visitar.
Tal vez algún día desaparezca mi deseo irrefrenable de dar la vuelta al mundo… aunque
lo dudo. Dudo que pueda llegar a cansarme de esa maravillosa sensación que
experimento cada vez que descubro una
ciudad extraña… y de la satisfacción que me invade cuando deja de serlo.
Me siento rica, me siento sabia. Siento que “no nací en un rincón remoto: mi
patria es el mundo entero”.

"ciudadanos de un lugar llamado mundo" :)
ResponderEliminar